Crónica Ruta de la Morcilla (2 de diciembre 2018)


Con un tiempo magnífico, un grupo de 20 montañeros, dos de ellos no pertenecientes al club, y un bebé, nos desplazamos en vehículos particulares hasta el puente de Zapardiel de la Ribera. Cruzamos el río Tormes y tomamos la pista de los Bocines que lleva aguas arriba de la
margen izquierda de la Garganta del Hornillo. Nos adentramos en el bosque de pinos para abandonar después ese cómodo camino y acceder por una estrecha senda al robledal que sirve de refugio a buen número de cabezas de ganado vacuno que buscan alimento entre sus ramas y por el sotobosque de escobas. A unas dos horas del inicio de la marcha abandonamos el arbolado para subir por la pradera y llegar a nuestro destino: la Casa de las Alamedas.

Desplegamos la intendencia y recogemos leña para el fuego donde cocinaremos las viandas que llenaron nuestras mochilas. Mientras se desarrolla el ritual de costumbre, quienes no participamos activamente en el guiso deambulamos por el lugar para contemplar los ejemplares de abedul más emblemáticos de todo Gredos, que dan nombre al paraje. O para disfrutar simplemente del cálido sol invernal que anima la mañana.
Unos cuantos decidimos subir algo más entre piornos y cambroños para ir a la majada más espectacular de todo el norte de Gredos en cuya rehabilitación participamos tiempo atrás aportando escobas para techarla. El Pezuelo es un ejemplo de la arquitectura tradicional que los cabreros desarrollaron por toda la sierra a lo largo del siglo pasado para acomodarse y vivir durante los duros veranos al cuidado de sus ganados al tiempo que elaboraban unos quesos frescos de calidad indiscutible que bajaban al mercado cada 10 o 15 días, único momento en que contactaban con la civilización, y abastecerse del sustento diario a base de tocino, patatas
y otros productos del cerdo primordialmente. De planta rectangular contiene a cada extremo sendos habitáculos cuadrados; uno que hacía las veces de casa-comedor-dormitorio y el otro de fábrica del queso para lo cual necesitaba un ambiente fresco que conseguían mediante un canal de agua corriente permanente que transformaba la estancia en una auténtica fresquera en la que los quesos se conservaban a temperatura ideal. Entre ambos, un espacio descubierto, estancia al aire libre, para descansar y charlar cuando se dispusiera de compañía.
Adosados por fuera, también construidos en piedra, otros recintos techados de menor tamaño servían de gallinero o para cobijar al cerdo o a los cabritos recién nacidos que aún no estaban en disposición de recorrer la sierra.
Abrimos y amojonamos un antiguo camino que comunica la Majada del Pezuelo con las proximidades del Prado Seco que acorta considerablemente la marcha entre esos dos puntos y que pudimos seguir gracias al recorrido que aún siguen efectuando un reducido número de vacas, pero suficiente para evitar que se cierre completamente. Así entretuvimos la mañana
hasta el momento del almuerzo en que pudimos degustar en camaradería las viandas propias de ese día. Después un café, momentos de relax, y regreso por idéntico camino a través del bosque en donde pudimos ver amontonados a ambos lados de la pista miles de troncos talados, cerca del pilón que sirve para abastecer de agua en caso de incendio.

CENA ANUAL DEL CLUB

Como en años anteriores, el día 14 de diciembre se celebró la tradicional cena del club.
Previamente tuvo lugar una reunión en el Espacio Cultural (antigua fábrica de harinas) para hacer propuestas de cara a elaborar el calendario de salidas correspondiente a 2019 a la que asistió un reducido número de asociados. Al ágape acudieron un total de 32 comensales que al precio de 22 euros el cubierto (mismo precio que el año anterior) degustaron el menú y
asistieron al sorteo de regalos, sufragados íntegramente por el club, entre todos los asistentes por un importe total de 260 euros en material de montaña más una mochila donada por deportes En Forma. Al final hubo que improvisar y añadir al sorteo 6 vales-descuento por importe de 10 euros cada uno, puesto que se presentaron a cenar más socios de los que
estaban apuntados. Por tanto aconsejamos que todo el que vaya a ir a esa cena en próximas ediciones se inscriba en el tiempo marcado para evitar desajustes innecesarios a última hora.