Historia del Club

ANTECEDENTES DEL CLUB DE MONTAÑA AZAGAYA-GREDOS

En 2019 se cumplen 15 años de la fundación efectiva del Club de Montaña Azagaya-Gredos, pero antes de que la asociación fuera un hecho recorrimos un largo camino de discusión y planificación de actividades hasta que encontramos la fórmula definitiva. Voy a glosar alguna de aquellas reuniones que tuvimos antes de culminar nuestro objetivo.

La idea partió de un grupo de personas que retomaron el brillante pasado de nuestro pueblo y el papel que jugaron sus hombres a comienzos del siglo XX cuando llegaron a nuestro entorno las ideas renovadoras de valoración y disfrute del paisaje propiciadas por la Institución Libre de Enseñanza y las sociedades que se constituyeron en Madrid (Club Alpino Español-CAE- y Sociedad Peñalara-los doce amigos). Por su influencia se fundó el Sindicato de Turismo, Alpinismo y Veraneo de El Barco cuya andadura comenzó en 1912 y finalizó con la guerra civil.

Esos pioneros promocionaron el excursionismo y el conocimiento de la Sierra y nos sirvieron de inspiración para nuestra tarea. Éramos muchos los que salíamos a caminar por los rincones de Gredos de manera aislada y creímos que deberíamos unirnos para constituir un grupo numeroso que hiciera honor a nuestros antepasados.

Con ese motivo surgió el primer intento de cohesionar a esos montañeros. Fue una iniciativa del Centro de Desarrollo Rural Almanzor y de algunos de nosotros que diseñamos el I Curso de Montañismo Básico. En él participó Aurelio Delgado, la persona que mejor conocía la Sierra, que pronunció una conferencia llena de sabiduría y sentimiento sobre Gredos el día 26 de septiembre de 2000. A ella siguió una charla el día 28 que yo dediqué al paisaje de nuestras montañas. Asistieron unos 30 alumnos y no recuerdo si alguien más pronunció alguna otra charla. La actividad culminó el 7 de octubre de ese año con una travesía desde Candelario al Puerto de El Tremedal en la que participamos 16 personas.

Aquel primer paso en serio sirvió para mantener un encuentro en el Centro Almanzor de 8 personas que tratamos sobre la creación de un grupo de montaña y de la que partió la idea de otra excursión, en este caso desde la Laguna de La Nava a Navalguijo que se celebró el 18 de octubre con la participación de 14 personas y decidimos seguir con nuestras marchas después de reunirnos de nuevo el 30 de octubre. Fijamos la excursión siguiente a las Lagunillas donde acudimos un total de 12 participantes el 25 de noviembre y el 17 de diciembre, 20 de nosotros, nos unimos a la excursión que el Grupo Almanzor de Ávila organizó con 200 de sus asociados, guiados por Aurelio Delgado para visitar el Venero Pascual en la Sierra de La Aliseda.

Así se instituyó la idea de realizar una salida mensual en grupo y el 28 de enero de 2001, 16 montañeros subimos al Cebollar, en la Nava, el 24 de febrero fuimos 9 los que hicimos la Travesía de Navalguijo a Puerto Castilla y el 6 de mayo un grupo de 8 hicimos cumbre en La Mira.

Tras el parón del verano, en septiembre, organizamos el II Curso de Montañismo Básico en el Centro Almanzor. El día 26 Javier Perandones, miembro del Club Arenas-Gredos de Arenas de San Pedro proyectó una excursión que había protagonizado por el Himalaya. Al día siguiente yo mismo comenté las Fuentes de Información de Gredos, mientras Javier Aparicio nos daba una visión sobre Otros Deportes de Montaña, el día 28 Javier Vidal nos habló de Seguridad y Prevención de Riesgos en la Montaña y el día 30 organizamos una travesía desde la Plataforma al Nogal del Barranco. Una excursión inolvidable en la que participaron 28 personas del curso porque gran parte del camino nos acompañó una tupida niebla que de repente abrió justo cuando llegábamos al Refugio Victory en La Apretura y dejó al descubierto la grandiosidad de Los Galayos.

El 8 de septiembre nos reunimos para programar nuevas salidas. Fuimos al Tormal, entre Bohoyo y Navalonguilla, 12 montañeros el día 18 de Noviembre y el 16 de diciembre 7 participantes recorrimos la Cuerda de Las Chorreras (de la Plataforma al Pozo de las Paredes).

De nuevo durante 2002 proseguimos con la actividad. Volvimos a caminar desde Navalguijo a Puerto Castilla, marchamos de Navalonguilla a Bohoyo, visitamos Cinco Lagunas, La Hoya del Belesar, la Cabeza del Tormal, Cervunalancho, los Campanarios de Bohoyo y el día de San Fermín, 7 montañeros de Barco nos apuntamos a la ruta estival más exigente de las que se realizaban por aquel entonces: la Ramón Asiaín, organizada por el Club Almanzor de Ávila que desde el Santuario de Chilla en Candeleda subía por la Portilla de Cobos y El Casquerazo a la Portilla Bermeja y desde allí retornar al punto de partida por la Peña y Garganta de Chilla, venciendo desniveles próximos a 2000 m. y sometidos a un calor asfixiante en el último tramo. Durante el verano conquistamos El Cancho y después El Almanzor, además de Los Regajos de La Cruz.

2003 fue otro año fructífero. Visitamos la Laguna de Los Caballeros, fuimos desde La Covatilla a la Central del Chorro, volvimos a Venero Pascual, nos adentramos en La Cocinilla y el Risco de La Campana en Bohoyo, la Laguna del Cervunal o del Novillero, el Alto de la Batalla, el Puente de Fonseca en La Horcajada y rematamos en El Morezón.

Habíamos madurado, teníamos un grupo cohesionado por la trayectoria desarrollada y por eso el día 24 de enero de 2004 nos reunimos unos 30 montañeros de nuevo en el Centro Almanzor y, después de discutir un modelo de estatutos, se firmó el Acta de Constitución del Grupo de Montaña al que pusimos el nombre de Azagaya-Gredos tomando el topónimo del pico más emblemático de la Sierra de Galingómez. Su primer presidente fue Francisco Miñán Torices, una de las personas que más empeño puso en limar diferencias entre las opiniones de las personas para conseguir nuestros objetivos.

Remitida la documentación correspondiente a la Dirección General de Deportes, la Junta de Castilla y León resuelve ratificar los Estatutos del Club e inscribirle con el número 7296 y fecha de 16 de junio de 2004 en el Registro de Entidades Deportivas de nuestra Comunidad Autónoma.

Antonino González Canalejo, septiembre de 2019