Peña Negra, Becedas




“No me gusta la nieve. Está fría y moja el calzado y la ropa“. Lo he dicho muchas veces para justificar por qué no me compraba el equipo necesario para hacer rutas de senderismo en la nieve. “Además, mi época de esquiador ya pasó“, añadía como argumento para dar más fuerza a mi posición.

La inscripción

Llamé a Michel el sábado a la hora de la comida (por suerte pudo atender mi llamada) y le pregunté si aún me podía apuntar a la expedición. Los amigos de Paseos de Montaña habían quedado para participar en la ruta organizada por el Club de Montaña Azagaya-Gredos, de Barco de Ávila. Y me apunté. Después, entré en la web del club organizador para enterarme de los datos técnicos de la ruta. Fue cuando comprendí que me había apuntado a una “ruta para caminar por la nieve“. Menos mal que Rubén Rúa, del Club Nosolocuerda acudió en mi ayuda y me equipó con todo lo necesario. ¡Gracias, gracias, gracias!

 

La ruta

Hemos llegado a Barco de Ávila. Cumplo así con la deuda que tenía por no haber visitado nunca esta bella localidad, cabecera de la comarca natural del Alto Tormes. Estamos en la cafetería del Hotel Bellavista. Me tomo un café con leche (sin azúcar ¿eh?) que me va calmando un poco los nervios previos al reto del día. Me presentan a Ricardo, que será uno de nuestros guías durante la jornada y organizador de la comida cuando acabemos de caminar. Es un tipo “grande” que aparece en zapatillas de cuadros (de las de estar en casa). Eso te da una tranquilidad enorme. Ricardo nos explica que iremos en los coches por la carretera de Becedas hacia los Prados de Fuentesabuco, lugar desde donde comenzaremos a caminar. Una vez que llegamos al punto inicial comenzamos a ponernos el calzado y las polainas (guetres), siguiendo su recomendación. Debido al grupo tan numeroso que formábamos la expedición (41 personas), y a la gran cantidad de nieve acumulada, la organización tomó la decisión (acertada) de acortar la ruta y dejar la cima de Peña Negra para otra ocasión. Muy cerca de Peña Garci Sánchez hicimos un descanso para comer y beber algo. Después, comenzamos el descenso siguiendo una amplia pista pero toda cubierta de nieve. (Ssst… ahora que no nos lee nadie os diré que ¡disfruté como un niño pisando esa nieve tan blandita y tan limpia!). Lo mejor es que veáis el álbum de fotos.

La comida

De nuevo en los coches, nos dirigimos hacia Barco de Ávila por la carretera AV P-675. A su paso por El Tremedal decidimos hacer un alto en el camino para ver esta pedanía o anejo de Solana de Ávila. Como dato curioso nos cuentan que hay cinco niños pequeños -supongo que se refieren a bebés- en un lugar donde hay censadas nueve personas.

De nuevo tomamos un café en la cafetería del hotel, donde comenzó hacía ya algunas horas esta aventura. Allí nos hemos intercambiado los correos electrónicos con la gente del Club Azagaya que nos han acompañado todo el día y con los que hemos quedado para cuando hagamos la etapa Barco de Ávila – Puerto de Tornavacas siguiendo el GR 10.